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IMSS ½

Fausto Fernández Ponte


I La reciente experiencia quirúrgica vivida por este escribidor, realizada hace diez días para extirparle un cáncer maligno, da pábulo a reflexiones acerca del aspecto de la atención médica --de salud, pues-- del régimen de seguridad social en México.

En algunos países --Canadá, China, Dinamarca, Finlandia, Suecia, entre otros-- toda la población goza los beneficios de la seguridad social que abarca no sólo la atención preventiva y curativa de enfermedades, sino también otras facetas.

Y esas facetas son, por ejemplo, las del seguro contra el desempleo --que en México sólo el gobierno del Distrito Federal instrumentará en breve-- que el Estado mexicano, pese a obligarlo ciertos tratados internacionales, ha sido omiso en ello.

Lo mismo pudiérese decir del aspecto educativo de la seguridad social. La educación pública aquí ha sido reorientada para borrar nuestra identidad, nutriéndose, en cambio, de las premisas de una economía que crea mucha pobreza y es, por ello, inviable.

II Pero concéntremosnos, caro leyente, en las reflexiones de este escribidor acerca del aspecto de la seguridad social relativo a la atención médica en México y, así, en esa vena, resáltese señaladamente lo siguiente:

1) La burocracia media y alta del Estado mexicano --en sus confines federal, de los estados y municipal-- recibe atención médica privada a un costo monetario y político onerosíimo para el financiador final, el pueblo de México.
2) Ese costo enorme tiene visos de dispendio criminal, pues ocurre a contrapelo de los servicios que proporcionan el Instituto Mexicano del Seguro Social --el Seguro Popular es broma macabra del foxismo-- y de trabajadores al servicio del Estado.

3) Y no sólo eso. Además de dispendio criminal, esa erogación distancia del pueblo y sus necesidades de atención médica a la media y alta burocracia y a los políticos insertos en el opimo y ubérrimo régimen de privilegios y gajes y prebendas del Estado.

III El distanciamiento trasciende los confines del sentido común, pues la atención médica emblematizada en los servicios del IMSS son, sin lugar a dudas, tan superiores como los que proporcionan las instituciones hospitalarias privadas, si no es que más.

El IMSS padece, a nuestro ver, la consecuencias de una injusta y muy adjetivada imagen negativa cuyo origen se localiza en experiencias de derechohabientes que, si bien pudieren tener componentes objetivos, también lo son subjetivos en grado sumo.

Lo ideal sería que no sólo los privilegiados --burócratas de medio y alto pelo en lo Poderes y ámbitos municipales y estatales, legisladores y jueces, magistrados y ministros-- gocen de un servicio médico óptimo, sino todos los mexicanos.

Conócense casos --de escándalo, incluo-- de legisladores que se atienden en los hospitales en Houston, Texas, o Rochester, Minnesota, o los de Olegario Vázquez Raña, a expensas del pueblo de México, en vez de tratarse en el IMSS o el ISSSTE.

ffponte@gmail.com
Glosario:

Opimo: rico, fértil, copioso.

Óptimo: sunamentebueno, que no puede ser mejor.

Pábulo: alimento que se toma para su7bsistir. Aquello que sirve para mantener la existencia de alguna cosas o acciones. Echar leña al fuego.

Ubérrimo: muy abnante y fértil.




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